
Alrededor de la estación Amsterdam-Centraal estaban haciendo obras allá por septiembre. Había vallas y esas vallas se habíano convertido en un soporte para conseguir un ingreso atípico para la obra en forma de carteles publicitarios, no hace falta hablar del pragmatismo holandes. Lo que quizás no es tan conocido para aquel que no ha convivido con holandeses es su fino e irónico sentido del humor.
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