
Los grandes ventanales holandeses (que creo haber comentado ya en la sección de arquitectura) tienen unos partidarios incondicionales: los gatos. Que haya un refrán que relaciona la curiosidad con los gatos no es casualidad como sabemos todos los que conocemos bien a estos animales.
Aquí se juntaron dos "cachorros", grandecitos pero cachorros a fin de cuentas, uno de la especie humana y otro de la especie gatuna y se dedicaron a lo que se dedican los cachorros: a jugar.
Y a mí me sirve para poner otra foto que toca otro de los temas que me llaman en la fotografía: los reflejos como representaciones de la realidad y por tanto como algo análogo a la fotografía.
La foto fue hecha en septiembre de 2005.
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